martes, 27 de mayo de 2008

Nuestra herencia monárquica

Es sorprendente el influjo que los cuentos de hadas tienen sobre la vida futura de las damas. En mucha de ellas perdura la influencia monárquica, tal como señalan los argumentos de tales lecturas. Si lo dudan veamos: de la pobrecita Cenicienta se prenda un príncipe que una vez que le mide el zapato se casará con ella, asegurándole una estadía en un fabuloso alcázar; a la menesterosita Blancanieve, quien vivía hacinada en una casita con siete hombrecitos, la despierta un príncipe, luego de que una bruja mala la dejó dormida al suministrarle una droga. El heredero de la corona, inmediatamente del apasionado beso, despierta a la adormecida y al tiempo, se casa con ella llevándola a vivir, junto con los enanos, a un hermoso palacio. Nada diferente a lo ocurrido a la Bella Durmiente, quien después de un prolongado sueño, la despierta un príncipe gallardo para llevarla, después del mayestático connubio, a una fabulosa heredad. También conocí de un sapo que recibe un tierno beso de una dama, y el horrendo batracio, por arte de birlibirloque, se convierte en un soberbio príncipe y se casa con la niña deshacedora del hechizo. El gallardo noble no la lleva a vivir en un modesto condominio, sino al igual que los anteriores, a un fabuloso castillo. Algo sorprendente, en ninguno de los cuentos nunca se habla del trabajo que realiza el encantador aspirante a la corona. En ningún momento refiere que el bizarro heredero, trabaja en algo productivo, ni se le conoce oficio alguno, sólo está a la espera de ocupar el trono del padre para seguir tiranizando a los vasallos del reino. No leí ningún cuento de hadas donde el protagonista fuese un agricultor, un obrero o cierto joven que se ganara la vida con el sudor de su frente. Y cuando eso ocurre, como en el caso de Aladino, éste debe buscar fortuna para merecer la mano de la princesa Bradulbudir. En este relato el afortunado también de casa con la noble, ofreciéndole un hermoso palacete y una inmensa fortuna creada de la nada por el genio de la lámpara. Los personajes de los cuentos de hadas, si es que aparecen, como obreros, agricultores, profesores, maestros… nunca serán protagonistas de una aventura, sino siempre emergerán como víctimas de explotación. Por lo general, estos príncipes y princesas son los prototipos que los terrícolas desean tener como esposo o esposa. Es que ni la iglesia abandona la monarquía, puesto que esta es su forma de gobierno: el rey papa es coronado con pompa y despilfarro en una fastuosa ceremonia como emperador de una iglesia universal. Hasta las esculturas de las once mil vírgenes que reinan sobre todo el planeta el papa, como soberano del imperio Vaticano, las consagran o entronizan colocando sobre la testa de yeso una coronita exornada con costosas piedras preciosas engastadas en oro. Y qué decir de la celebración eclesiástica de los matrimonios; estas nos evidencian la herencia monárquica de las “augusta” sociedad. La novia vestida de blanco, como signo de pureza, similar a una reina, su cabeza es nimbada con una corona de azahar y detrás de ella, caminará en forma solemne un cortejo formado por damas y caballeros de honor. Entre los elementos que hay que destacar en la ceremonia, es el opulento banquete, similar a los ofrecidos por la vetusta nobleza de los antiguos señoríos. ¿Cuánto tiempo deberá transcurrir para erradicar de los terrícolas de estos comportamientos estúpidos?

miércoles, 21 de mayo de 2008

El machismo bíblico

Siempre me pregunté la razón de la violencia contra la mujer; podía ser una conducta instintiva o aprendida. En caso de esta última había que encontrar de qué manera los hombres obienen tal aprendizaje. Busqué muchas fuentes, hasta que finalmente lo encontré. La sorpresa fue muy grande al descubrir numerosos pasajes bíblicos que incitan el desprecio hacia el género femenino. Veamos algunos de estos:
Levítico 18-19: No te acercarás a una mujer en tiempo de impureza menstrual para desscubir su desnudez.
Levítico 20-18: Si un hombre se acuesta con una mujer mientras ésta se halla en la menstruación y descubre su desnudez y destapa la fuente de su sangre, y ella deja al descubierto el flujo de su sangre, ambos serán extirpados en medio del pueblo.
Éxodo 22-17: No dejarás con vida la hechicera.
Deuteronomio 22-13: Si un hombre toma una mujer y descubre, que después de unisrse a ella que no es virgen se llevará a la joven a la casa de su padre y los hombres de la ciudad la lapidarán hasta que muera, por haber cometido una infamia contra Israel, prostituyéndose en la casa de su padre. Así harás desaparecer la maldad dentro de ti.
Éxodo 21-7: Cuando un hombre venda a su hija por sierva, no saldrá ésta de la esclavitud como salen los esclavos varones.
Como se ve, el Viejo Testamento tiene alguna responablidad de tal iniquidad. No creo que lo anterior sea la palabra del Dios piadoso y benevolente.

martes, 13 de mayo de 2008

La violencia bíblica

Uno de los temas que abordo en mi libro Antología de la estupidez, es el tema de la violencia por considerarlo de interés, ya que ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Deseé buscar sus orígenes en la genética, pero carecía de armas para enfrentarlo; pensé en el entorno social, tampoco conocía los rudimentos de las ciencias sociales para iniciar una investigación. Por ser un lector empedernido, traté de buscar en las lecturas religiosas algo que tuviera que ver con el tema y la sorpresa fue mayor. Veamos algunos versículos, tomados de La Biblia y el lector sacará sus propias conclusiones:
Deuteronomio 19: Si uno tiene un hijo indócil y rebelde que no hace caso a sus padres y ni a fuerza de castigos obedece sus padres lo tomarán, lo llevarán a los ancianos a las puertas de la ciudad y les dirán: <>. Y sus conciudadanos lo matarán a pedradas.
Levítico 20-6: Si alguno acude a los nigromantes y a los adivinos, postituyéndose por seguirlos a ellos, yo volveré mi rostro contra él y lo extirparé en medio de su pueblo.
Levítico 20-13: Si un hombre se acuesta con otro hombre, como se hace con una mujer ambos cometen cosa abominable; morirán sin remisión. Su sangre caerá contra ellos.
Como se ve la Palabra Sagrada que debería tener mensajes de paz y amor hacia al prójimo, hace un culto exacerbado hacia la violencia. Son numerosos los versículos donde se alude la muerte violenta de los pecadores capaces de enfrentar las Sagradas Escrituras.