Uno de los temas que abordo en mi libro Antología de la estupidez, es el tema de la violencia por considerarlo de interés, ya que ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Deseé buscar sus orígenes en la genética, pero carecía de armas para enfrentarlo; pensé en el entorno social, tampoco conocía los rudimentos de las ciencias sociales para iniciar una investigación. Por ser un lector empedernido, traté de buscar en las lecturas religiosas algo que tuviera que ver con el tema y la sorpresa fue mayor. Veamos algunos versículos, tomados de La Biblia y el lector sacará sus propias conclusiones:
Deuteronomio 19: Si uno tiene un hijo indócil y rebelde que no hace caso a sus padres y ni a fuerza de castigos obedece sus padres lo tomarán, lo llevarán a los ancianos a las puertas de la ciudad y les dirán: <>. Y sus conciudadanos lo matarán a pedradas.
Levítico 20-6: Si alguno acude a los nigromantes y a los adivinos, postituyéndose por seguirlos a ellos, yo volveré mi rostro contra él y lo extirparé en medio de su pueblo.
Levítico 20-13: Si un hombre se acuesta con otro hombre, como se hace con una mujer ambos cometen cosa abominable; morirán sin remisión. Su sangre caerá contra ellos.
Como se ve la Palabra Sagrada que debería tener mensajes de paz y amor hacia al prójimo, hace un culto exacerbado hacia la violencia. Son numerosos los versículos donde se alude la muerte violenta de los pecadores capaces de enfrentar las Sagradas Escrituras.

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